lunes, 13 de agosto de 2012

NEW YORK, NEW YORK!

. lunes, 13 de agosto de 2012


Con esta ola de calor que hemos sufrido me he acordado de nuestro reciente viaje a Nueva York, así que aquí tenéis una “pequeña” crónica de cómo nos fue.

Hacía ya un tiempo que Guardameta y yo queríamos volver a Nueva York (él estuvo hace 11 años y yo hace 16), así que este año decidimos ahorrar un poco y poner rumbo a la Gran Manzana.
Para todos aquellos que aún no hayáis podido ir, es un viaje que recomiendo intentar hacer al menos una vez, ya que es una ciudad para todos los gustos.
Nueva York y sus más de 8 millones de habitantes, reciben cada año millones de turistas y, aún así, puedes ir paseando por algunas calles sin sensación de agobio, la  cual aparece cada vez que decides ir a Times Square o recorrer las calles del Distrito Financiero.
Central Park desde el Empire State
Con el paso de los años, el nivel económico de la ciudad se ha ido incrementando hasta el punto que, a día de hoy, Nueva York es la única ciudad que está exenta de cumplir el único requisito obligatorio para todos aquellos que quieran ser funcionarios ya que no tienen la obligación de residir en la ciudad en la que trabajan. Un policía, un bombero o un profesor (por poner unos ejemplos), no se pueden permitir con su sueldo una vivienda en Manhattan, lo que ha propiciado la expansión de zonas como Nueva Jersey o Brooklyn.
La ciudad de los rascacielos tiene muchos encantos, por lo que es recomendable que, si no se va a estar mucho tiempo, organizarse la visita para poder ver lo más importante.
Gracias a un amigo que estuvo el año pasado, nos enteramos de que existe la tarjeta CityPass. Es una tarjeta prepago (89$) que te permite la entrada a 5 de las principales atracciones de la ciudad sin necesidad de estar haciendo cola.
Los lugares que nosotros visitamos gracias a la tarjeta fueron:
  • MOMA (Museum of Modern Art)
  • MET (Metropolitan Museum)
  • Observatorio del Empire State Building. Impresionantes las vistas de la cuidad desde la planta 87
  • Top of the Rock (observatorio en lo alto de Rockefeller Center). Hay que aprovechar para ver atardecer.
  • Crucero al atardecer por el Río Hudson. Un crucero de 2 horas en el que te van contando historias de la ciudad
Esta tarjeta te permite visitar el Guggenheim en lugar del Top of the Rock y la Estatua de la Libertad en lugar del crucero.

Nosotros optamos por no ir a ver la estatua de la libertad primero, porque yo ya la conocía por dentro y fue mi mayor decepción y, segundo, porque desde el barco en el que fuimos pasábamos por delante de la estatua y, además, hay barcos gratuitos que te llevan a Ellis Island y desde allí también puedes ver la estatua.
Empire State
Los amantes de los musicales también están de suerte. Broadway, la cuna de los musicales, nos recibe con su amplio catálogo. Obras como El Fantasma de la Ópera, Wicked, Mamma Mía! y un largo etcétera llevan años haciendo las delicias de los amantes de estas obras. Además, no es del todo necesario comprar las entradas por adelantado. En el centro de Times Square, hay un local que vende entradas para el mismo día con descuentos que pueden llegar hasta el 70% (dependiendo de la obra). Los que queráis ver Wicked sí que tenéis que comprar la entrada por adelantado, ya que aquí no la venden.

Al final nos decantamos por el musical de Mary Poppins que era el que más se ajustaba a nuestro presupuesto (120$ los dos) y he de decir que no nos decepcionó en ningún momento.  Ojalá en España algún día podamos ver musicales de esa calidad.
En el musical de Mary Poppins
Si los musicales no te llaman, pero eres un amante del deporte, Nueva York te ofrece la posibilidad de ver (siempre que sea en temporada) a sus equipos de baseball, baloncesto, hockey sobre hielo o fútbol americano. Nosotros quisimos ir a ver un partido de baseball, pero cuando fuimos a comprar las entradas ya no quedaban 2 sitios juntos.

A lo largo de la ciudad puedes encontrar  tiendas oficiales de la NBA, la NHL o tiendas de deporte en general como NikeTown.

Que el deporte tampoco te llama y eres un adicto a las compras? Tranquilo! En NY puedes encontrar de todo. Los grandes almacenes Macy’s ofrecen una tarjeta del 10% a todos los visitantes de fuera del país. Si eres un apasionado de los gadgets de la manzana mordida, no puedes irte sin visitar la tienda que tienen en la 5ª Avenida. Si quieres regresar a tu infancia, una visita al Toys ‘r’ Us de Times Square con su noria gigante que te da una panorámica de toda la tienda, o FAO Schwarz, una juguetería impresionante situada detrás de la Apple Store de la 5ª Av. en la que supuestamente Tom Hanks tocaba con los pies el piano gigante en la película “Big”, harán las delicidas de todos.


NY es una ciudad en la que puedes hacer de todo. Hasta disfrutar de un día de descanso en lo que está considerado como el pulmón de la ciudad: Central Park. Como detalle curioso, comentaros que el Principado de Mónaco cabría dentro de este parque.
Con una extensión que supera las 300 hectáreas, Central Park es ideal para descansar en sus explanadas mientras disfrutas de un picnic con tu familia o amigos, pasear, montar en bici o correr por sus interminables calles.
Para los más perezosos, existe la posibilidad de alquilar un coche de caballos y hacer una pequeña ruta por el parque.
En la zona norte, se encuentra el Jacqueline Kennedy Onassis Lake. Este lago de 3km de perímetro, recibe su nombre de la mujer del presidente Kennedy la cual, al vivir cerca del parque, bajaba todos los días a pasear y se recorría el parque. Merece la pena ir a última hora de la tarde, cuando el sol empieza a desaparecer.
Jacqueline Kennedy Onassis Lake
Al oeste del parque, nos encontramos con Strawberry Fields, coronado por un mosaico con la palabra “Imagine” en el centro y dedicado a John Lennon; y al este, podemos ver una impresionante estatua de “Alicia en el País de las Maravillas”. Al sureste del parque está el Zoo de Central Park, famoso por ser el lugar del que se escapan los protagonistas de la película “Madagascar”.
Una vez que tuvimos bien pateada toda la zona norte, decidimos cambiar y recorrer la zona sur. Para ello, echamos mano del metro para bajar hasta el barrio de Chelsea. Una vez llegamos, fuimos a buscar el Highline, una antigua vía de tren que se encuentra por encima de las calles y que los vecinos consiguieron que se restaurase y convertirlo así en un agradable paseo.
Highline
El Highline conecta los barrios de Chelsea y Meatpacking District. Una vez llegamos al final del paseo, continuamos bajando por Tribeca hasta llegar al distrito financiero, donde se encuentra la zona cero. A día de hoy, las obras en esta zona están muy avanzadas, y los edificios que sustituyen a las torres gemelas se encuentran ya casi terminados.
Nos recorrimos Wall Street, bajamos hasta el parque en el que se encuentra el puerto que va hasta Ellis Island y, después de un merecido descanso, viendo la estatua de la libertad, volvimos  e hicimos una parada para comer en el Mc Donald’s, ya que nos habían dicho que en este en concreto, hay una pianista tocando en directo.
Subimos hasta el ayuntamiento de la ciudad pasando por delante del Toro de Wall Street, dejando para otro día la visita a los barrios más “cool” de la ciudad.
Si lo tuyo son las tiendas más fashion, no puedes dejar de pasear por los barrios de SoHo, NoHo y Nolita. Estos barrios son los elegidos por multitud de famosos para sus compras más exclusivas, alejándose de las grandes firmas más conocidas que se encuentran en la 5ª Av.

Pianista en McDonald's
Lo que más nos llamó la atención fue, que el barrio de Little Italy ya casi no existe ya que China Town se ha ido agrandando hasta tal punto que ha ido comiendo terreno a los italianos.

Como veis, Nueva York tiene mucho que contar y podría seguir páginas y páginas, pero no quiero aburriros más, mejor, os animo a que cuando podáis, vayáis y lo sigáis descubriendo vosotros mismos.

Buena semana a todos!

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